13/12/12

Dip. Walter Martello (Argentina)

Fundamentos del voto negativo al juicio por jurado

Dip. Walter Martello

Texto completo:

Evidentemente existe un Imperativo Constitucional inconcluso respecto al sistema de enjuiciamiento por Jurados en todo el territorio de la República Argentina (art. 24, 75, inciso 12 y 118 de la Constitución nacional). Estas mandas tienen su origen en el Common Law en donde Inglaterra y Estados Unidos, entre otros, han construido y apuntalado su administración de justicia en el principio de la participación popular, que además es parte inexorable de la mayoría de sus instituciones y prácticas. Estos procesos sazonados a lo largo del tiempo y la experiencia se han transformado en pautas culturales, muy difíciles de extrapolar a otros sistemas judiciales, donde su forma de administrar la justicia tiene orígenes griegos y románicos, como es nuestro caso y el de muchos países de Latinoamérica. El juicio por jurados tiene la ventaja de la participación popular directa en la administración de justicia, pero no deja de ser un proceso que ha requerido y requiere de una cuantiosa inversión del Estado en su implementación y en el sostenimiento de todos los programas conexos, como por ejemplo el de notificación, traslado, alojamiento y protección tanto de jurados como de testigos. El esquema procesal de la provincia de Buenos Aires mutó en el año 1998, abandonando las prácticas inquisitivas y escriturarias, para adscribir a la oralidad garantizada a su vez por el principio de bilateralidad, contradicción, oportunidad, igualdad de armas, etcétera. Esta reforma aun luce inconclusa en cuanto a la dotación de presupuesto suficiente, estructuras edilicias adecuadas y recursos humanos calificados. El temor de quienes suscribimos este voto es avanzar en leyes principistas, que en lugar de solucionar problemas reales y acuciantes, nos alejen de la realidad sin que podamos cubrir las expectativas mínimas del servicio, en este caso de justicia. Jueces, Fiscales, Defensores, Asesores, Peritos y Auxiliares sin designar por falta de recursos presupuestarios engrosan la larga lista de carencias de un sistema Procesal Penal reformado en el año 1998, pero aun sin implementar en su plena potencialidad. Ciudades Judiciales que no se han construido, Juzgados de Garantías que conforman el primer efector frente a la necesidad de una orden de allanamiento, de secuestro, de requisa, en general de preservación de la prueba, hoy atienden o «desatienden al público» en garajes o habitaciones de casas de familia alquiladas al efecto. Una extensa franja de la criminalidad, especialmente la denominada compleja o la narcocriminalidad hoy escapan de las mallas persecutorias del Estado. En el decurso de este año hemos tratado de enmendar esta falencia con la implementación de una policía que dependerá estrictamente del Poder Judicial, sin embargo su implementación será progresiva por cuestiones presupuestarias. Los cielos de la provincia de Buenos Aires se encuentran cuasi liberados, no tenemos radarización que nos permita detectar un vuelo ilegal incurso de delito y si así fuese no tenemos capacidad operativa para interrumpir ese iter criminis, custodiar en vuelo a la nave infractora o generar su derribo en el último y extremo de los casos. El personal, funcionarios y auxiliares de la justicia no tienen las condiciones y hábitat de trabajo ajustados a los estándares y derechos laborales más elementales, la mayoría de los Departamentos Judiciales no cuentan con morgues o laboratorios para el gerenciamiento y análisis de la prueba, además de estar sobrepasados de causas donde las muestras de sangre o ADN se descomponen en espera, sólo para enumerar algunas de las falencias de la actual implementación de la justicia. Tribunales Orales que conforman un verdadero cuello de botella de un sistema colapsado hoy están fijando fecha para una audiencia de debate a los 5 o 6 años de haberse cometido el hecho. No es la primera vez que los testigos fallecen o al declarar nada recuerdan de lo sucedido. Frente a esta realidad que cada vez aleja más la confianza de la gente en el efector del servicio de justicia, me parece que no sería ni oportuno ni real adscribir a una justicia por Jurados que desde ya adelanto no es de posible aplicación en el territorio bonaerense en lo inmediato o mediato. Esto no significa que doctrinariamente uno no avale ni considere ventajoso un sistema de plena participación popular en la administración de justicia, pero no sería honesto de nuestra parte considerarlo una prioridad para mejorar la calidad del servicio de justicia en la provincia de Buenos Aires. Hay otras prioridades en esta materia que requieren de la inversión y tiempo de los ejecutivos y por supuesto de los órganos legislativos también. Es preferible solidificar las carencias del sistema actual, he incluso propender alguna experiencia intermedia como el sistema escabinado que se aplica con existo en Córdoba, pero no parece oportuno ni viable la reforma que ha enviado el Poder Ejecutivo y para la cual requiere de nuestra opinión y voto. Por lo expuesto no acompañamos el expediente PE/4/12/13 en los términos que ha sido presentado.


Enlace: Versión PDF

Dip. Walter Martello
Presidente del Bloque CC - ARI

Actas de Sesiones
13 de diciembre de 2012

12/12/12

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

Si admitimos el jurado puro habría contradicción constitucional

Dr. Eugenio R. Zaffaroni
Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
Argentina
 
Extractos:

El juicio por jurados creo que es inconstitucional porque pese a que la Constitución dice tres veces que tiene que haber juicio por jurado, es la misma Constitución la que incorpora la Convención Americana de Derechos Humanos que dice que tiene que haber doble instancia. Y con el jurado no puede haber doble instancia.

Sí es cierto que en cuanto a la reconstrucción de hechos pasados puedo razonar yo de la misma manera que mi abuelita. ¿Pero cómo distingo si hay o no legítima defensa, si no sé qué es la legítima defensa; cómo hay un error si no sé qué es un error; cómo es inimputable, si no sé que es la inimputabilidad”? En cinco o diez minutos el juez técnico pueda enseñarle derecho penal al jurado. Eso es imposible.

Enlace: Versión On Line

Diario El Atlántico - Mar del Plata
12 de diciembre de 2012

Dr. Eugenio R. Zaffaroni
Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Gabriela Pousa (Argentina)

Consecuencias abyectas
 
Gabriela Pousa

Extractos:

El planteo del juicio por jurados resulta un tema complicado. Una sociedad capaz de endiosar y condenar al mismo hombre con apenas horas de diferencia puede cometer injusticias irreparables. Consecuencias abyectas.
 
 
PP.info - Perspectivas Políticas
Entrelíneas de la democratización de la justicia
Por Gabriela Pousa
12 de diciembre de 2012

Dip. Walter Martello (Argentina)

El jurado es influenciable por miedo y por prejuicios

Dip. Walter Martello

Extractos:

Los juicios por jurados en la Provincia son improcedentes e inaplicables. En este país se presiona a los jueces, imaginémoslos a los jurados. Puede existir presión política, presión policial y delictual.

Buenos Aires no pudo proteger al testigo de una de las causas más importantes, ¿vamos a poder proteger a 20 jurados para que no sean influenciables en el sentido de los miedos y prejuicios en causas complicadas? Sobre todo en los que tienen raigambre en la relación estrecha entre delito y policía.


Dip. Walter Martello
Presidente del Bloque de Diputados CC-ARI
Legislatura de la Provincia de Buenos Aires

Urgente24.com
12 de diciembre de 2012

11/12/12

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

Zaffaroni salió a cuestionar el proyecto de juicios por jurado

Dr. Eugenio R. Zaffaroni
Ministro de la C.S.J.N en Argentina

Extractos:
 
La iniciativa de juicio por jurados no tendrá un efecto positivo.

El jurado tradicional de Estados Unidos no funciona tampoco. Es mentira lo que vemos por televisión respecto a su funcionamiento en los Estados Unidos, ya que en los allí el 96% de los casos se resuelve por juicio abreviado. Es decir se negocia por así decir y tiene un carácter extorsivo.
 
Aunque admitió que la Constitución establece que debe haber juicios por jurado, también es cierto que incorpora la declaración Americana de Derechos Humanos y exige el doble conforme. Debe haber por lo menos dos instancias, y que la segunda sea de revisión y es incompatible con el juicio por jurados que emite un veredicto sin fundamentarlo.

Enlace: Versión On Line

Dr. Eugenio R. Zaffaroni
Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Diario El Día - La Plata
11 de diciembre de 2012

5/12/12

Dr. Carlos P. Pagliere (h.) (Argentina)

Un juez en lo Criminal se manifestó en oposición al juicio por jurados

Dr. Carlos P. Pagliere (h.)
Juez del Tribunal Oral Criminal N°2 de Azul
Pcia. de Bs. As., Argentina

Reportaje:

¿Qué opina de la implementación de este sistema?

Mi opinión es contraria por muchísimas razones. La primera y fundamental es porque la sentencia de los jurados no están fundamentadas. Se condena y el fundamento es porque sí, sin explicar si se tomó por razones pasionales, racionales, irracionales. La persona nunca puede saber por qué la condenaron, lo cual me parece la violación de un derecho fundamental. Eso primero, pero segundo es que ningún jurado puede estar capacitado para juzgar a una persona y menos para condenarla.
Como todo se juzga a diario, se juzgan las personas, se juzgan situaciones, quizás las personas piensan que el juzgamiento de personas en materia penal es una cosa sencilla. Hay que estar en los juicios, ver las situaciones para poder conocerlas, y eso sólo lo da la práctica. El que no está ahí todos los días no se da cuenta de las dificultades. Las personas siempre subestimamos todo, uno siempre piensa que puede hacer bien o mejor las cosas que hace otro. Eso es una falsedad.

Aun así le deben quedar otras razones de peso para oponerse...

Hay muchísimas, otra serían los tiempos. Calculá que hacer un juicio no es fácil, hay que juntar testigos, juntar las partes, traer al imputado, hay que hacer toda una logística que no es nada fácil. Encima ahora buscar doce jurados, tener que bajar el nivel de explicaciones de toda la audiencia para que esas personas lo puedan entender, todo es un gasto de plata impresionante.
Hay que trasladar gente, pagarles, hay que habilitar todas las salas de la Provincia para que puedan entrar doce personas de jurados, para lo cual hay que hacer reformas edilicias por todos lados.
Además está el tiempo, ahora se pueden hacer dos juicios por semana, si se puede conseguir alguna otra sala se puede realizar alguno más. Con esta modalidad uno por mes sería un milagro. La gente no se da cuenta de la lentitud que va a traer todo esto.
Se supone que es para mejorar la Justicia. Pero no solamente desde un punto de vista técnico se la degrada, sino que también desde un punto de vista práctico, en cuanto a una respuesta que le damos a la sociedad; lo que se produce es que haya menos todavía que antes.


Sin embargo el proyecto sigue avanzando y con suma celeridad. Inclusive, cosecha apoyo de distintos sectores, ¿Qué lectura le permite todo esto?

Son medidas políticas. La política cree que la gente desea esto, que puede llegar a tener una acogida favorable y la política se maneja con la respuesta de la gente. Hay dos sofismas que se utilizan permanentemente. El primero, que es un sistema más democrático. Democrático proviene de lo que es una elección popular y el jurado se elige por un sorteo. Es como si mañana se elige al Presidente por un sorteo, eso es poner en manos de la Presidencia a cualquiera. Ponen en manos de una persona X, sin saber su ideología y pensamiento, la vida o la libertad de otra persona. A eso se considera democracia y no lo es, es sorteo.
La democracia es otra cosa, se la confunde con participación popular. La participación popular es democrática en la medida que se proyecte en la expresión de la mayoría.
El otro es decir que los jueces son perpetuos. No es una perpetuidad, sino una permanencia que tiene que ver con la profesionalización. El delito penal es una ciencia, una ciencia con principios rígidos que hay que conocerlos, no puede uno desconocerlos a la hora de juzgar.
Hay jueces buenos y malos, como en toda la sociedad, pero las vías son otras. Que se vea a la hora de la selección de los jueces, hay organismos como el Consejo de la Magistratura; o juzgarlos si no cumple con sus labores, para eso está el jury. La política busca el camino fácil en vez de buscar los mecanismos creados para eso.
Se crea un organismo como el Consejo de la Magistratura, cuya función es nombrar jueces, designarlos en una elección que tiene que ver con determinada aptitud psicológica, personal, profesional. Es un proceso de selección para justamente no dejar en manos de cualquiera algo tan importante como es el juzgamiento de las personas y por otro lado se apuesta a un sistema por jurado, que es todo lo contrario. Es realmente algo esquizofrénico.

Ahora también intriga cómo será la aplicación en caso graves o resonantes. Más que nada sobre la presión o temores que puedan sentir los integrantes del jurado.

Es algo terrible. Los jueces no dejan de ser personas, por supuesto pueden sentir presiones o temores, pero si se quiere están habituados. Lo que es una primera impresión, la opinión de la gente, uno sabe cómo tiene que convivir con eso. Sabe que tiene el deber de juzgar a una persona y que para eso debe remitirse a una sola cosa, que es la prueba, y a la ciencia, que es el derecho penal. Esta abstracción que pueden hacer los jueces las personas no la tienen, valoran no sólo toda la investigación sino el que se le cruza por el camino, el vecino que le dice "fijate esto o aquello".

A la par, imagino que eso debe verse multiplicado en sociedades relativamente chicas como Olavarría o Azul...

La dificultad que representa en las sociedades chicas es que todo el mundo se conoce y entonces los prejuicios juegan su parte. Es difícil encontrar personas que no conozcan al imputado, a la víctima. Además está la opinión pública, los medios de comunicación. Para la gente es una responsabilidad demasiado grande, para la cual no está capacitada. Cualquier comentario que les llegue o palabra que se publique puede dar vuelta un fallo.
Las personas somos todas irracionales, pero los jueces estamos entrenados para poder dejar de lado esa irracionalidad. Juzgar a partir de la evidencia y eso plasmarlo en una sentencia. Si no se sostiene, se puede revocar, pero esa persona sabe porque se la condenó. Eso tiene que ver con el principio de republicano.

Ahora usted toma el término "republicano", esas mismas palabras que se utilizan a favor son las que usted usa para ponerle énfasis a las críticas.

Todas las personas tratan de argumentar usando palabras que son más agradables para la opinión. Esta cosa de utilizar la palabra democracia o lo democrático, y en realidad es la dictadura del azar si se quiere.
 

Dr. Carlos P. Pagliere (h.)
Juez integrante del Tribunal Oral Criminal N° 2 de Azul - Pcia. de Bs. As.
Argentina

Reportaje de Ignacio Cerdera
icerdera@elpopular.com.ar

Diario El Popular - Olavarría
5 de diciembre de 2012

Bonaerenses en Acción (Argentina)

Mete mucho miedo
 
Bonaerenses en Acción

Extractos:
 
Todos coincidimos que la "Trata de Personas" con fines esclavizantes de cualquier tipo, conmueven las fibras más íntimas de cualquier ser humano bien nacido.

Pero sin perjuicio de esa fibra que nos estremece, estamos presenciando un fenómeno que no es para nada bueno y abre las puertas de un patio, en el que muchos no estamos dispuestos a salir a jugar.

¿Por qué el fallo de la Sala 2 de la Cámara Penal de Tucumán, que absolviera a los presuntos responsables de la desaparición de Marita Verón, fue denostada masivamente?

Simplemente por algo que parece muchos no se atreven a reconocer. Se ha denostado el veredicto, sin conocer los fundamentos de la sentencia.

Se elaboró una sentencia condenatoria desde una operación masiva de prensa junto a entidades sociales que fogonearon la responsabilidad de la desaparición de Marita Verón en los que fueron aprehendidos y procesados.

No se supo diferenciar claramente la vinculación de los imputados, quizás solo quizás en la "trata de personas" y no en el caso concreto de la desaparición de Marita Verón.

Lo que en ese juicio se estaba juzgando era si los allí procesados, tuvieron algo que ver con la esclavización y posterior desaparición de Verón.

Si las pruebas reunidas, no dieron la convicción concreta, clara y contundente a los jueces, que esos imputados eran los responsables, la ley los obliga a declararlos inocentes, por un principio constitucional nacional: el beneficio de la duda.

Es que la condena social estaba dictada de antemano y eso es lo que motiva el espanto de quienes no pueden entender, como en este caso, nada que tenga que ver con el principio de inocencia, ni con el beneficio de la duda, que por estar establecido en la ley, beneficie al acusado.

Estas múltiples reacciones que incluyó a la Iglesia y hasta la propia Presidenta que señaló la necesidad de "democratizar" la justicia, sin profundizar claramente sus alcances, mete miedo.

Es que con solo pensar que cualquier ciudadano tenga la desgracia de caer en esta telaraña de supuestos y sin conocer los fundamentos que tuvieron en cuenta los jueces para dictar sentencia y sin contar las instancias de revisión superiores que analizarán la misma, nos sumerge en un estado de inseguridad jurídica extremadamente peligroso.

Hasta no hace poco, con la tan mentada ley de medios, salvo el gobierno, todos esperaban que la justicia actuara libremente y que no fuera presionada. Como se falló prorrogando la medida cautelar y la Corte rechazo el "per saltum", todo estuvo de maravillas. Las medidas conformaron a la mayoría y se tomó como un logro de la independencia judicial y republicana división de poderes.

Poco después, todo cambia y si la justicia no falla como la prensa, los familiares y organismos sociales quieren, da lugar a manifestaciones violentas, destrozos, pedidos de juicios políticos, etc. y a los que inexplicablemente se suman personajes públicos y entidades, que se supone tienen la posibilidad de entender el trámite de elaborar un fallo.

Nadie discute que gracias al trabajo heroico de la señora Susana Trimarco, madre de Marita Verón, se pudieron desbaratar verdaderas organizaciones de trata de personas e inclusive poner el tema en la agenda política nacional y provincial.

También es comprensible su dolor e impotencia ante un fallo absolutorio y que ella especulaba sería condenatorio.

Muchos alimentaron esa especulación, haciendo abstracción de la convicción a la que debían arribar los jueces de la Sala 2. Pensaron que con una gran presión periodística y social alcanzaba, total se trataba de un simple tribunal provincial.

En la Provincia de Buenos Aires, a instancias del Poder Ejecutivo, se instala el juicio por jurados y algunos dicen que si en Tucumán hubiera habido un juicio popular por Jurados, la sentencia hubiera sido condenatoria.
 
Si los jurados serán influenciados por la prensa y las organizaciones sociales, es cuando más se internaliza el miedo.
 
 
Bonaerenses en Acción
Dir. Edgardo A. Mastrandrea

http://bonaerensesenaccion.com.ar
Noviembre y diciembre de 2012

20/9/12

F. J. Carrillo (España)

Ese gran disparate llamado jurado

Extractos:

Este disparate es al que se enfrentan las personas que son juzgadas por un jurado popular: nueve ciudadanos sin ninguna preparación en materia de leyes, asesorados por un juez que tiene que acatar la decisión a la que lleguen.

"Si soy inocente quiero que me juzgue un tribunal profesional (formado por magistrados); pero si soy culpable, prefiero un jurado popular". Esto viene a significar que un puñado de ciudadanos estándar son mucho más fáciles de engañar que un grupo de personas que han estudiado un mínimo de cinco años de Derecho...

Sólo aspiro a hacer un llamamiento a la cordura, para que el tribunal del jurado popular sea borrado de nuestro sistema jurídico.

Enlace: Versión On Line

F. J. Carrillo
El pajarito.es

17/9/12

Dr. Carlos Fuertes (España)

La sinrazón del jurado

Dr. Carlos Fuertes
 
Extractos:
 
Creo que quienes me conocen saben y me han leído no pocas veces, reconocen mis críticas contra el sistema del Jurado Popular. Sin embargo, no me resisto a dejar la oportunidad de volver a repensar el tema, de seguir reflexionando, buscándole un punto positivo entre una maraña de inconvenientes que se me antoja insalvable.

Estos días, analizando la posición de la prensa ante el juicio del caso Bretón, apenas se han sentido voces discordantes a esta figura jurídica tan anómala, y por ello esta reflexión, máxime pensando en ese concreto caso, en la dificultad de la apreciación probatoria y de las contradicciones periciales, que hacen de este asunto uno de tal complejidad que incluso un tribunal profesional de la Audiencia Provincial sudaría sangre para dictar una resolución ponderada y justa.
 
El jurado popular es una institución publicitaria de la Justicia, que permite la ficción de ser "juez" por unas horas a un grupo de ciudadanos que no han superado filtro especial para ello, sino basta con unas exiguas condiciones básicas, como saber leer y escribir, ser vecino de la provincia donde se hubiere cometido el delito y no estar privado de capacidades sensoriales ni de lo que podríamos denominar "razón natural". Fíjense el nivel de exigencia casi hercúleo que hace falta para poder decidir sobre si un sujeto es un asesino, por ejemplo.
 
Siempre que sale a colación este tema, a cualquier defensor apriorístico de la institución (puesto que no conozco muchos que habiendo conocido y sufrido el jurado mantengan tal posición) les planteo siempre la misma pregunta. ¿Usted, buen amigo, se dejaría operar por un cirujano cuyas manos fueran dirigidas por un fontanero de Madrid, una ingeniera de Alcorcón, un agricultor de Aranjuez o un hacker de Somosaguas? Cualquiera se levantaría de esa mesa de quirófano, pues aquello no iba a ser una operación sino una carnicería ilegal. Sin embargo, a los reos les hacemos pasar por el dudoso trance de tener que exponer su delito a los ojos inexpertos y no siempre bienintencionados de miembros del jurado.
 
Entre las clases de personas que componen estos jurados puros, hay de todo, como en botica. Ahora bien, imaginen ustedes que todos los días se entrenan para lanzar un penalti como lo hacen los futbolistas de élite y que, por mor de los nervios muchas veces, se marra el lanzamiento. Esa presión, multiplíquenla por la crueldad del delito, las presiones de los familiares y conocidos que saben que estas allí juzgando a tal o cual "degenerado", y añádanle ese notable punto de ignorancia que hace que las pruebas no puedan ser, aunque se quiera, ponderadas de la forma que una persona que lo hace diariamente lo realizaría. El resultado es catastrófico, es un esperpento que tiene más similitudes con el Santo Oficio que con una justicia democrática y civilizada.
 
Además de estos aspectos digamos sustantivos, no podemos obviar otras cuestiones más pedestres pero también relevantes. Un jurado popular cuesta dinero, un gasto superfluo en estos momentos, en la medida que su incomunicación hasta el veredicto, los gastos por formar el jurado y demás fanfarrias son atendidas con el dinero de todos. Recuerdo cierta ocasión en que un intimo amigo magistrado me comentaba excesos de los miembros del jurado en el hotel donde estaban "incomunicados", algo lamentable.
 
 
La Voz Libre
17 de septiembre de 2012

20/7/12

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

Zaffaroni planteó críticas al proyecto de juicio por jurados en la Provincia

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni

Extractos:

Creo que (el juicio por  jurado) va a traer más inconvenientes que otra cosa.

El juicio por jurado puro, primero es caro. En segundo término no sé qué se va a hacer en procesos complejos, ¿van a tener encerrados un año a los jurados adentro de una pieza? Eso no se va a poder hacer.


Diario abc Saladillo
20 de julio de 2012
Dr. Eugenio R. Zaffaroni
Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

17/7/12

Dr. Carlos R. Baeza (Argentina)

Juicio por jurados: una institución cuestionable

Dr. Carlos R. Baeza
Abogado Constitucionalista
 
Extractos:

El primer argumento en pro del sistema es la supuesta participación ciudadana como forma más democrática de administrar justicia, afirmándose que existe una fuerte demanda de la sociedad respecto a casos de abusos y violaciones, a partir de algunos fallos de la Justicia con criterios blandos, lo que se evitaría con la posibilidad de que algunos delitos sean juzgados por los propios vecinos.

Pareciera suponerse que administrar justicia es un torneo barrial de fin de semana en el que cualquiera se anota y compite, aun sin saber jugar ni conocer las reglas.

Si hay penas "blandas" será porque hay leyes "blandas", lo que fácilmente se soluciona, no por vía de jurados, sino endureciendo aquéllas.

En nuestro régimen, los jueces son democráticamente elegidos por vía indirecta, ya que la postulación para un cargo es formalizada por el Poder Ejecutivo, quien a propuesta del Consejo de la Magistratura a excepción de los miembros de la Corte Suprema de Justicia debe contar con el acuerdo del Senado. De tal manera, el pueblo elige tanto al Ejecutivo como a los senadores, elecciones estas que hasta la reforma de 1994 tenían lugar también indirectamente.

Si el fallo de un juez así elegido no conforma a alguna de las partes, existen recursos en instancias superiores para revisar el pronunciamiento; y si se supone que el magistrado pueda estar incurso en mal desempeño o sea autor de delitos, también es dable recurrir al juicio político o al jurado de enjuiciamiento.

La forma de república representativa adoptada (arts. 1°, 22 y 33 de la Constitución) hace que el pueblo gobierne a través de representantes. Y si bien se admiten sistemas de participación ciudadana, como la iniciativa popular (art. 39), ella se agota en la mera presentación de un proyecto de ley que las Cámaras pueden o no aprobar: nadie pretende que sean los ciudadanos quienes sancionen esa ley sentados en las bancas del Congreso o que se les dé intervención en la función ejecutiva a fin de promulgar o vetar la iniciativa, apoltronados en el sillón de Rivadavia.

Si ello es así, mucho menos cabe alegar que esos mismos ciudadanos participen en la función judicial, máxime tratándose de una delicada función técnica que requiere especial capacitación y para la cual se exigen variados requisitos, entre ellos el de ser abogado. Con la misma lógica podría argumentarse que para lograr mayor participación en los cargos electivos populares, cualquier ciudadano pudiera presentarse como candidato, por ejemplo a senador, circunstancia vedada por el monopolio que de la representación ostentan los partidos políticos (art.54 de la Constitución y ley 23.298).

Igualmente cuestionable es el hecho de que tanto las deliberaciones como la votación del jurado son secretas y que sus veredictos carecen de fundamentación, limitándose a declarar al acusado culpable o inocente. Precisamente la falta de fundamentación de las decisiones del jurado torna imposible conocer si los mismos evaluaron únicamente las cuestiones sometidas a su consideración y, en todo caso, qué elementos de juicio valoraron para concluir que alguien es inocente o culpable. En nuestro sistema se impone a los jueces fundar sus fallos explicitando tanto la forma de valorar los distintos medios probatorios como las normas jurídicas aplicables a cada caso, pudiendo anularse las sentencias que así no lo hicieran.


Se exige que los jurados sean legos, es decir, no conocedores de norma jurídica alguna. La idea que domina este proceso parte de la base del distingo entre cuestiones de hecho a cargo del jurado, y cuestiones de derecho en manos de los jueces. Sin embargo, tal distinción en la práctica resulta dificultosa, ya que ambos aspectos se encuentran íntimamente vinculados.

Existe la posibilidad de influir sobre algún miembro del jurado mediante dádivas o amenazas, máxime cuando el sistema exige mayorías que en caso de no lograrse, pueden llevar a la absolución del acusado.

Pensamos, por tanto, en que el juicio por jurados es una institución que no sólo no se compadece con nuestra tradición jurídica, sino que a la postre, puede resultar altamente perjudicial para los justiciables, quienes en la inmensa mayoría de los casos optarán por ser juzgados por jueces de derecho.

Enlace: Versión On Line

Dr. Carlos R. Baeza
Abogado constitucionalista

Diario Nueva Provincia - Bahía Blanca
17 de julio de 2012

28/6/12

Javi Oms (España)

Siete días como jurado popular

Javi Oms
Periodista de El Mundo.es

Extractos:

Intoxicado por años de ficción televisiva, a lo mínimo a lo que aspira uno al ser escogido como miembro de un jurado popular es a sentirse objetivo de un sicario, a que le maten al perro o a que un detective le registre hasta el cajón de los calzoncillos y las drogas en busca de miserias con las que desacreditarle. Sin embargo, ni el producto de factura más exquisita del canal HBO lograría trasladar a los hogares la delirante realidad de un jurado popular a la española.

Siete días como miembro de uno de ellos son suficientes para constatar que la «experiencia única» ―así bautizada, sin más adjetivos, por funcionarios y togados que ejercen de guías y, si cabe, de niñeras― debería ser considerada como una obligación para todos los ciudadanos. No para ese políticamente correcto acercamiento de la Justicia al pueblo. Ni para constatar lo complicado que resulta irse a dormir tras el veredicto sin la inefable sensación de haber condenado a alguien con frívolas prisas por recuperar la rutina. No. El jurado popular debería ser obligatorio para que todos los ciudadanos se dieran cuenta de lo arriesgado que resulta dejar buena parte del sistema judicial en las manos de nueve personas escogidas en sorteo y legas en derecho, otorgarles conceptos tan importantes como los de «presunción de inocencia» o «imparcialidad» y pretender que no acaben blandiéndolas a lo loco como un mandril haría con un palo. Como si fueran armas cargadas, deben tutelarse de cerca.

Por esa misma razón resultaron tan encomiables los esfuerzos del juez quien, sin ser consciente de lo infructuoso de los mismos, culminó su discurso antes de las deliberaciones con el latinajo ―in dubio pro reo― que soporta todo el derecho penal y que poco éxito tuvo en la deliberación a la que se sometió el jurado. Unas 24 horas ―comida, cena, desayuno y decenas de cigarros incluidos― durante los que los nueve miembros del Tribunal del Jurado ―siete hombres y dos mujeres arrancados de sus quehaceres a 67 euros el día― parieron un veredicto que muchos se traían cocinado desde su sofá y adornado con conspiraciones que ni la más dura de las acusaciones siquiera habría imaginado.

Que no existiera debate no evitó, no obstante, momentos de gran tensión. Sobre todo cuando la selección española parecía atascada ante Croacia. O cuando el camarero del hotel en el que pasaron una noche incomunicados les informó de que la ensalada era primer plato único y que los licores ―pese al vino tinto del que dieron cuenta― estaban vetados a los miembros de los jurados que, semana sí, semana también, pasan por aquel hotel costero a 30,70 euros de Barcelona.

El veredicto: culpable. Sin matices, pese a que cabían. Duro y por mayoría, que no unanimidad, y casi sin disensiones por la timidez y congoja de unos y la verborrea de otros. Ninguno quiere repetir la «experiencia única». El secreto obligado sobre las deliberaciones castra lo visto por este periodista, pero no la sensación de que habría que revisar el pulso de un matrimonio forzoso y mal avenido entre pueblo y Justicia.

Enlace: Versión On Line

Matrimonio forzoso y mal avenido (entre el pueblo y la justicia)
Por Javi Oms

Blog Barrio Chino
28 de junio de 2012

9/6/12

Diario El Tiempo (Argentina)

Juicio por jurado

Diario El Tiempo
Azul - Argentina

Extractos:

El proceso se desarrolla como es tradicional, con los fiscales que investigan, aportan las pruebas para que el imputado sea declarado delincuente. Y luego el juez escucha los testimonios, recibe toda la prueba que aporta la defensa y la acusación y dicta sentencia. Pero aquí viene la cuestión. Previo al dictado de la sentencia un jurado de 12 personas titulares y 6 suplentes elegidos por sorteo del padrón electoral tienen la función de declarar culpable o inocente al acusado. Y para eso se vota sin expresar fundamento alguno. El juez, en el caso de declarar la culpabilidad, tiene que fundar la pena que le aplicará.

Esas 18 personas elegidas al azar pueden ser locos, perversos, psicópatas, débiles mentales, con antecedentes penales, careciendo de un mínimo conocimiento de lo que es el Derecho. Por eso actúan impulsados por su sentido común. Algunas veces lo pueden hacer por capricho, una mala digestión, la opinión de una tía, la portada de un diario, o lo que escucha en la calle. Entonces ¿qué garantía tiene una persona que conduce un vehículo y una moto lo atropella de atrás y muere su conductor? Ninguna. Porque la sensiblería de una vida que desaparece supera todo razonamiento legal.

La justicia no puede estar propensa a lo que diga la gente, a los sentimientos, a los impulsos emocionales, sino que tiene que aplicar el derecho frente a un hecho, lo que se llama la tipicidad. Por algo se la representa con una venda en los ojos.

El juicio por jurados es promocionado como el sistema más democrático, avanzado, progresista y justo, para la administración de la justicia penal, pero es, según un magistrado, el más tiránico, primitivo, retrógrado e injusto concebido en occidente.

Los jueces tienen que fundamentar sus sentencias y firmarlas. En cambio los miembros de un jurado dictaminan anónimamente y sin fundamentarla.

Si los jurados se componen según una lista de personas que se inscriben previamente, que tienen conocimientos jurídicos, y cada uno funda su opinión, podría ser contemplado. Pero como está escrito en el proyecto sería una afrenta a todas las personas que estudiaron derecho. No solamente a los miembros del Poder Judicial sino también a los abogados, porque por más que cumplan su misión de defender al cliente con pruebas sólidas y valederas, todo este trabajo se ve desmoronado por un sentimentalismo antijurídico.

Esperemos que los legisladores de esta provincia se asesoren con miembros de los Colegios de Abogados y con los del Poder Judicial. Luego mediten serenamente sobre la conveniencia o no de sancionar esta ley. Y lo haga cada uno empleando el sentido común y no acatando la decisión del bloque.

Enlace: Diario El Tiempo

Enlace: Diario El Día

Juicio por jurado
Por Ignacio Correa

Diario El Tiempo
Editorial 9 de junio de 2012

15/5/12

Dr. Pedro Augé (Argentina)

Fuertes reparos a los juicios por jurado

Dr. Pedro Augé
 
Extractos:

Si bien el Colegio aún no emitió ninguna posición firme, ya hay algunas posturas que finalmente constituirán la opinión de los letrados al respecto. Muchos de los colegios de la provincia tienen fuertes reparos con respecto al tema de la implementación. Sobre todo en cuanto a garantizar la seguridad de los jurados, la independencia de sus miembros.
 
La implementación nos parece un poco difícil, teniendo en consideración los graves problemas que afectan desde hace unos años el servicio de Justicia, como el colapso edilicio.
 

Dr. Pedro Augé
Secretario del Colegio Público de Abogados de Buenos Aires

Diario Judicial
Juicio por jurados: ¿Sí o no?
15 de Mayo de 2012

14/5/12

Dr. Carlos P. Pagliere (h.) (Argentina)

Un juez opinó que el juicio por jurados "pone la justicia en manos de doce déspotas"

Dr. Carlos P. Pagliere (h.)
Juez en el Tribunal Oral Criminal N° 2 de Azul
Buenos Aires - Argentina

Extractos:

Un juez azuleño se mostró contrario a la implementación del sistema de juicios por jurados en la provincia de Buenos Aires, al considerar que se debería "preservar a la población de la amenaza de una justicia penal en manos de doce déspotas" y asegurar que "todo aquel que decida sobre la culpabilidad de una persona y, por tanto, tenga la potestad de confinar a alguien a la cárcel, incluso de por vida, al menos debería fundamentar en qué se basa para tomar semejante resolución".

El juicio por jurado es promocionado como el sistema más democrático, avanzado, progresista y justo para la administración de la justicia penal, pero es ―en realidad― el más tiránico, primitivo, retrógrado e injusto concebido en Occidente.

El magistrado azuleño aclaró, además, que bajo el sistema que alientan en la Provincia "el jurado es despótico, arbitrario, autoritario, dictatorial, tiránico, o el adjetivo análogo que usted prefiera. No porque sus miembros lo sean, sino porque la ley los obliga a actuar como tales" ya que "no deben fundamentar nada" a la hora de tomar decisiones.

Destacó que "los miembros del jurado no son personas capacitadas para juzgar. Decirlo no es simpático ni políticamente correcto, pero es la pura verdad" y planteó que "el derecho penal es una ciencia muy sofisticada, de la cual el jurado no tiene ningún conocimiento. Y el juzgamiento es una tarea nada sencilla, de la cual el jurado carece de toda preparación y práctica".

Sostuvo que para juzgar no basta con tener sentido común ya que "se requieren conocimientos especializados", aún cuando "hay jueces que dejan mucho que desear. Le aseguro: a mí me dan más bronca que a usted. Y es obvio que no hay jueces infalibles. Le confieso: me mortifica pensar que algún día pueda equivocarme. Pero la inmensa ventaja de los jueces letrados es que, en términos globales, mejoramos notablemente la calidad de la justicia penal".

Señaló que "usted dirá: 'los jurados, sin saber tanto como los jueces, a veces aciertan'. No lo niego. Pero ¿qué mérito hay en eso? Un reloj roto también acierta dos veces al día. Lo fatídico es que los jurados, a diferencia de los jueces, se equivocan muy a menudo. El resultado: muchos inocentes presos (porque sí) y algunos culpables libres (porque sí)".

Siempre dentro de este contexto, Pagliere (h) indicó que "es una lástima que los juicios criminales no nos brinden una devolución de los yerros cometidos. Si hubiera 'cirugías por jurado', la pila de muertos por mala praxis de inmediato pondría al descubierto la insensatez. En cambio, luego del juicio, el jurado puede irse satisfecho de su labor aunque haya condenado de por vida a un inocente".

Remarcó el juez que "el jurado no es democrático, en lo más mínimo, ni los juicios por jurado pueden ser tolerados por ningún Estado verdaderamente democrático" porque "el jurado no es el pueblo, ni ha sido elegido por el pueblo. Son doce personas cualquiera que las escoge el azar. ¿Qué tiene esto de democrático? Absolutamente nada".

También remarcó que "los miembros del jurado pueden no estar capacitados psíquica y moralmente para juzgar. Si lo están o no en cada caso, sólo Dios sabe" y que "la designación de los miembros del jurado es inconstitucional, aunque el sistema haya quedado ―por un evidente anacronismo― previsto en nuestra Ley Fundamental".

Aseguró que "los juicios por jurado no pueden dar mayor prestigio ―o devolver el prestigio― a la justicia penal, sino todo lo contrario" en cuanto a consideraciones populares como "no se investiga bien", "los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra", "las penas son bajas", "la justicia es lenta" o "los jueces son corruptos". Teniendo en cuenta que "estos problemas no siempre son reales, pero de todos ellos: ¿qué solución nos brindarían los juicios por jurado? ¡Ninguna!".

Aseveró que "el juicio por jurado no soluciona la morosidad de la justicia penal" y que "la justicia es lenta. Es cierto y lamentable. ¿Se le puede dar más celeridad? Claro que sí, simplificando el trámite de la instrucción de las causas y creando más órganos judiciales. ¿Se la puede hacer más lenta? Por supuesto: ¡con juicios por jurado!".

Sentenció el magistrado que "el jurado es mucho más permeable a la corrupción que los jueces" y por ello "los juicios por jurado no garantizan en lo más mínimo la transparencia. Todo lo contrario: dan mayores chances a la corrupción".

Pagliere (h.) también habló de que "el juicio por jurado propicia la violación de derechos individuales" ya que la actuación de los jueces ha evitado que haya prueba obtenida con métodos como tortura y apremios ilegales, ya que "no podría tener validez en un juicio" porque "la sentencia será revocada inexorablemente". Pero "cosa diferente ocurre con el jurado, que no tiene que explicar por qué condena. Todas las pruebas obtenidas ilegalmente vuelven de pronto a cobrar utilidad. El jurado puede valorarlas sin problema. ¡Que importa si el juez dice que no se pueden considerar! El jurado no tiene que explicar por qué condena, así que puede valorar lo que quiera sin rendir cuentas".

Respaldó su postura en que "el jurado engendra irresponsabilidad en su seno, ya que nadie se hace cargo de las decisiones que toma" y en que "el sistema de juicios por jurado es, por lejos, el más primitivo de Occidente".

El juez evaluó la erogación económica, reconociendo que "la cuestión de los costos excede un poco lo que hace a mis preocupaciones como juez, pero como funcionario público me incumbe siempre administrar lo mejor posible los limitados recursos existentes para dar un mejor servicio de justicia". Para ello, estimó que con 18 miembros del jurado (12 titulares y 6 suplentes), con una suma estipulada de 1.550 pesos para cada uno de ellos, se sumarían 27.900 pesos por cada juicio por jurado aunque "a esto se deben sumar los gastos operativos y la inversión en infraestructura edilicia y mobiliaria".

"Como se puede apreciar, aporté nada menos que doce motivos contrarios a los juicios por jurado. Casualmente tantos, como miembros tiene un jurado. Y debo decir que seleccioné los más accesibles, ya que existen muchos otros ―más técnicos― que debí omitir para evitar el hastío. Confieso que los juicios por jurado me serían muy convenientes: tendría más tiempo libre y ninguna responsabilidad. Pero no soy un juez que rehuya el trabajo, ni que eluda el cumplimiento del deber. Prefiero honrar mi juramento y brindar todo mi conocimiento para preservar a la población de la amenaza de una justicia penal en manos de doce déspotas", concluyó.


Dr. Carlos P. Pagliere (h.)
Juez Tribunal Oral Criminal N°2 de Azul

Diario El Popular - Olavarría
14 de mayo de 2012

20/4/12

Dr. José Luis Menchón (Argentina)

El juicio por jurados me parece inoportuno e imprudente

Dr. José Luis Menchón

Extractos:

Hoy por hoy en la Provincia de Buenos Aires instrumentar el juicio por jurado me parece inoportuno e imprudente.

No tenemos lugares ni para sentarnos en los tribunales, no tenemos un espacio donde hablar con los clientes, estamos amontonados durante un juicio en la sala de audiencia, ¿y vamos a pensar en tener 12 personas más para realizar un juicio por jurados?

Recuerdo que en el Congreso que se hizo en La Plata, por parte de los expositores norteamericanos se recomendó a aquellos países que no tenían el juicio por jurado que no lo instrumentaran. Ellos estaban viendo la posibilidad de ir restringiéndolos hasta sacarlos. ¿Por qué? Porque los juicios cada vez se ponen más complejos, ya que la tecnología que hoy se utiliza para probar los delitos es compleja, tan compleja que hasta al mismo juez le resulta difícil de entender, y mucho más les va a costar a los jurados.

Aunque sea difícil de creer, en Estados Unidos y en Inglaterra hay bandas que se dedican a presionar a los jurados para lograr la absolución del imputado. Yo creo por eso que los juicios por jurados no son para la idiosincrasia de los argentinos.

Enlace: Versión On Line

Dr. José Luis Menchón
Abogado de la ciudad de Dolores

Compromiso Diario
20 de Abril de 2012

17/4/12

Dr. Eduardo Pettigiani (Argentina)

Pettigiani en contra de los juicios por jurados

Dr. Eduardo Pettigiani
Ministro de la Suprema Corte de la Pcia. de Buenos Aires

Extractos:

Eduardo Pettigiani, miembro de la Suprema Corte de Justicia, máximo tribunal en la provincia de Buenos Aires, manifestó no estar del todo convencido de la implementación de los juicios por jurados porque, consideró que "no es tan acorde con nuestra idiosincrasia".

No soy muy partidario de los jurados. Es un sistema que ha funcionado en países con una tradición especial en este sentido. El respaldo institucional de nuestro país no ha sido suficiente para que en estos años se implementara, quizás porque no es tan acorde con nuestra idiosincrasia.

Enlace: Versión On Line

Dr. Eduardo Pettigiani
Ministro de la Suprema Corte de la Pcia. de Buenos Aires

lacapitalmdp.com
17/4/2012

12/4/12

Dip. Fernanda Antonijevich (Argentina)

La diputada Antonijevich habla del juicio por jurado

Dip. Fernanda Antonijevich

Extractos:

Es un juicio caro, porque el jurado debe ser preservado durante el tiempo del mismo y por lo tanto hay que conseguir los recursos para que no pierda sus ingresos habituales.

Las causas por ahí son difíciles para una persona sin formación, para poder expedirse sin cometer errores. Por otra parte también el hecho de que sean legos va a generar que las personas no se dejen influir por razonamientos jurídicos y que lo hagan por el propio instinto o por lo que conoce como profesional.

Yo entiendo que para la Argentina no va a ser fácil, porque además tenemos una sociedad que el algún punto escapa a la responsabilidad pública.

Enlace: Versión On Line

Diputada Fernanda Antonijevich
Legislatura Provincia de Buenos Aires
Bloque FAP

Javier Sanz (España)

El jurado popular... un cuento griego

Javier Sanz

Extractos:

Hace unos años recibí una notificación en la que se me informaba que durante dos años iba a formar parte de la lista de candidatos a jurado… ¡Qué alegría! (pura ironía). Pasaron los dos años y, al final, no tuve que pasar por ese trago. Aunque según el artículo 125 de la Constitución de 1978 y la aprobación de la Ley del Jurado de 1995 es un derecho y un deber para los ciudadanos participar en la administración de justicia, yo lo considero una faena para el jurado y para el acusado. Pero si echamos la vista atrás, hasta la Antigua Grecia, donde nació la democracia y la participación ciudadana en los órganos de poder, veremos que era un cuento, en este caso, griego.

En la Antigua Grecia se elegían por sorteo cada año 6.000 ciudadanos de entre los voluntarios de más de 30 años que se habían inscrito para formar parte de los tribunales de justicia. Cada día, y dependiendo del número de pleitos, se distribuían mediante un sorteo, hecho con unas máquinas llamadas cleroterias, a razón de no menos de 201 miembros por tribunal que, en algunos casos relevantes, podían llegar hasta los 2.001. Pero siempre un número impar para evitar los empates. Después de escuchar a las partes durante el tiempo marcado por la clepsidra, y sin previa deliberación conjunta, depositaban su voto (un guijarro blanco o negro). El proceso parece limpio y ecuánime, parece…

El hecho de formar parte de un jurado estaba remunerado económicamente pero con una cantidad tan pequeña que los únicos voluntarios que se inscribían para integrar las listas eran indigentes, enfermos que no podían trabajar, ancianos sin recursos… gentes sin oficio ni beneficio. Además, como la defensa y la acusación corrían a cargo de los propios interesados, la justicia no se basaba en las pruebas y en la verdad sino en el arte y la gracia que tuviese cada uno a la hora de pronunciar discursos e influir en el jurado. Como no todos tenían esa gracia, cobraron especial importancia los logógrafos que, previo pago, les asesoraban en su interpretación y les escribían el discurso creando, incluso, una figura literaria… la etopeya (describir las cualidades y virtudes para influir en el jurado independientemente del pleito concreto).

Así que, según la representación de la Justicia, la balanza no estaba muy equilibrada y la venda en los ojos era traslúcida.

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Historias de la Historia
Fuente: De banquetes y batallas
Javier Murcia Ortuño
12 de abril de 2012

10/4/12

Dra. Margarita del Carmen Tropiano (Argentina)

Procedimiento caro

Dra. Margarita Tropiano

Extractos:

El sistema tiene cosas difíciles de instrumentar.  Lo complicado es que es un procedimiento caro ya que los 12 miembros deben ser preservados –cuasi aislados– durante todo el proceso, que puede durar semanas, incluso meses. Además de los viáticos que habría que abonarles, estas personas no pueden trabajar y debe garantizárseles el sueldo.

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Dra. Margarita Tropiano
Presidenta del Colegio de Magistrados
Pcia. de Buenos Aires
Argentina

La Opinión de Pergamino
Pcia. de Buenos Aires - Argentina
10 de abril de 2012

7/4/12

Dr. Juan Pablo Fernández (Argentina)

El juicio por jurado no solucionará los problemas de seguridad

Dr. Juan Pablo Fernández
Fiscal General de Bahía Blanca

Extractos:
 
Los juicios por jurado no tendrán una mejor resolución desde la racionalidad del caso que los procesos actuales.
 
Constituye en un traslado de la responsabilidad en función de que si el pueblo resolvió de esa manera, luego no tiene de qué quejarse.
 
Se puede entender que habrá mejores resoluciones, más racionales, pero es exactamente al revés. La idea busca que el jurado dicte un veredicto absolutorio o condenatorio en función de la íntima convicción y sin dar explicaciones.

 
Dr. Juan Pablo Fernández
Fiscal General de Bahía Blanca - Pcia. de Buenos Aires
Programa "La Bisagra" Radio Mitre Bahía Blanca.
Publicado por "Informate Acá" el 7 de abril de 2012.

23/3/12

Dr. Rubén E. Figari (Argentina)

El sistema de juicios por jurado es muy caro

Rubén E. Figari

Extractos:

Los juicios por jurado son muy caros. Los presupuestos que insumen son de bastante envergadur
a.


Dr. Rubén Figari
Egresado con el Título de Abogado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba en 1971. Posgrado en Derecho Penal y Procesal Penal de la Facultad de Derecho de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Córdoba. Profesor colaborador de Derecho Penal I y Derecho Penal II de la Universidad Nacional de San Luis en la carrera de Ciencias Jurídicas. Coordinador de la Revista de Doctrina de Derecho Penal de IJ International Legal Group. Miembro del Comité de Redacción de la Revista de Derecho Penal y Criminología de la Editorial La Ley. Miembro titular de la Academia Nacional de Derecho de Córdoba (Secretaría Villa Mercedes -San Luis).

LV15 Radio de Villa Mercedes
23 de marzo de 2012

21/3/12

Javier Cuchí (España)

Jurados... o sólo prometidos

Javier Cuchí

Extractos:

El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya enmienda la plana al jurado y obliga a repetir el juicio del yerno de los Tous. Un jurado valenciano exculpa a Camps pese a la diafanidad de las pruebas que se presentan en la vista. Otro jurado condenó a Dolores Vázquez por el asesinato de Rocío Wanninkhof, que se tiró 17 meses en presidio hasta que tuvo la suerte (que muy bien podría no haber tenido) de que se descubrió por puro rebote quién había sido el verdadero asesino. Jacobo Piñeiro fue absuelto del delito de asesinato de dos homosexuales y condenado posteriormente a 58 años de prisión por dicho delito tras haber obligado el Tribunal Superior de Justicia de Galicia a la repetición del juicio, debido a que el veredicto inicial era un auténtico cachondeo (incluso el juez tuvo que devolver dicho veredicto al jurado por dos veces para que enmendara contradicciones).

Casos todos ellos (y más que no he encontrado o no recuerdo) que parecen indicar que esto del jurado no funciona.

El caso del yerno de los Tous, a mi modo de ver, responde a un evidente e indignante desfase entre la ley y el sentimiento social. La sociedad quiere, claramente, que se permita llevar la defensa del hogar, de la familia y de la más cercana propiedad privada de cada cual al máximo extremo, o, como mínimo, mucho más allá de lo que se permite ahora, sin meterse a mirar tan cuidadosamente en el microscopio judicial las moléculas del exceso o de la idoneidad en la legítima defensa.

Lo de Camps es aún más absurdo porque está más generalizado. El jurado, en este caso, también ha respondido a un sentir social generalizado, si hemos de hacer caso a lo reflejado en las urnas que, más allá de toda clase de clarísimas evidencias, ha votado masiva y reiteradamente a un colectivo de indisimulados corruptos.

Lo sucedido con Dolores Vázquez también está muy claro: se la cepillaron por antipática. Es tan fácil como esto: le cayó gorda al jurado. Que no fue el único: recuerdo a un alférez portavoz de la Guardia Civil, mascullando con verdadero odio en una conferencia de prensa, cómo de fría, de implacable y de calculadora era la señora Vázquez. No consta públicamente que se hayan tomado medidas disciplinarias contra el oficial en cuestión (de tan raro empleo, por cierto, en escalas profesionales). Si se suma lo execrable del asesinato a la antipatía extrema que despertaba la señora, ya se tiene una excelente explicación de lo que ocurrió, explicación que probablemente completaría un perfil de los miembros del jurado que me parece intuir un tanto primario. En todo caso, pasaron de la endeblez de las pruebas y fueron directamente a la yugular, olvidando que la antipatía (que la pobre señora, desde luego, inspira en grado sumo, las cosas como son) no implica automáticamente la cualidad de asesino ni la especial aptitud para el asesinato.

Lo de Jacobo Piñeiro es una combinación si acaso, aberrada de lo del yerno de los Tous y de lo de Dolores Vázquez, sólo que al revés. Ahí, las antipáticas fueron las víctimas. En un más claro que el agua reflejo de homofobia, el jurado dio credibilidad a la alegación del asesino en el sentido de que temió ser violado por dos homosexuales y, llevado por ese temor, los cosió a puñaladas (a decenas de puñaladas). Claro: ¿cómo no iban unos homosexuales a ser unos violadores peligrosos? Todo el mundo sabe que cuando anda cerca un gay, hay que ponerse un tapón en el culo, no fuera a ser caso queee… Nada más natural, pues, que cargarse a un par de homosexuales que andan cerca en legítima defensa de la virginidad anal preventiva. Lógicamente, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, absolutamente horrorizado, anuló el juicio y ordenó su repetición, en la que ya recayó un veredicto más normal.

¿Pasa lo mismo en otros países? No estoy muy informado de lo que sucede en Europa, no se le da mucha difusión, pero si miramos a los Estados Unidos, parece que es una constante la invalidación de veredictos de jurado.
Me pregunto si los españoles, en términos generales, tenemos la cultura democrática suficiente como para actuar, primero, con racionalidad pura y dura y, segundo, para hacerlo contra nuestras simples apetencias, contra el individual e inflexible deber ser de cada cual. Mientras tanto, seguiremos con veredictos rocambolescos. O sea que, optimista, como siempre, lo veo claro: va a ser que no, que no hay remedio.

Enlace: Versión On Line

El Incordio
Javier Cuchí
21 de marzo de 2012