13/11/06

Dra. Lucila Larrandart (Argentina)

Se mueve más con la emotividad que con la ley

Dra. Lucila Larrandart
 
Extractos:
 
El juicio por jurado es peligroso para el resguardo de las garantías individuales, ya que un jurado es más influenciable. Se mueve más con la emotividad que con la ley.
 
La iniciativa es inaplicable. Además de destacar el peligro que representa para las garantías individuales, para implementar el Juicio por Jurados se tendría que modificar el Código de Procedimientos, lo que define como una tarea titánica.

En primer lugar el proceso se alarga mucho, ya que suele demorarse la conformación de los jurados en todo el trámite de selección, recusaciones y renuncias.

En segundo término recuerdo que todo el proceso es carísimo. En la actualidad en muchos juicios no hay plata para pagarles los viáticos a los testigos y hay que ir a buscarlos en patrulleros, algo que se choca con la fuerte erogación que representaría el sistema de juicio por Jurados. En Estados Unidos un juicio por jurado representa un costo de unos 5000 dólares diarios. Cifra similar es la que cuesta en España donde cada jornada de proceso llega a los 3000 euros.
 
En este momento son varios los tribunales que tienen que compartir salas y oficinas. Algo que chocaría con la necesidad de espacio que requiere el sistema de Juicio por Jurados.

Es lo peligroso para las garantías constitucionales. No pasa desapercibido lo complejo que resulta trasplantar un instituto de una realidad ajena. En Estados Unidos son pocos los casos que llegan a juicio ya que hay muchos acuerdos entre el fiscal y los acusados. Algo que aquí la ley excluye.
 
 
Dra. Lucila Larrandart
Camarista del Tribunal Oral de San Martín y vicedirectora del Departamento de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Diario Página/12
13 de noviembre de 2006

12/11/06

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

El juicio por jurados no funciona ni en EE.UU.
 
Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni - Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN)
Argentina

Extractos:
 
El juicio por jurados no funciona en ningún lado, si por jurado entendemos el modelo tradicional. No funciona porque tiene un inconveniente técnico: no se puede distinguir del todo la cuestión de hecho de la cuestión de derecho. Nadie puede decidir si hubo o no una legítima defensa, un estado de necesidad, un error invencible de algún tipo o una incapacidad psíquica, si no sabe lo que es. Y eso no se explica en cinco minutos por el juez. No hay juez capaz de explicarle a un lego todo el derecho penal que enseñamos en dos o tres años de universidad en cinco minutos.
 
En los Estados Unidos sólo un tres por ciento de los casos van al jurado, al resto los extorsionan con la “negociación”: si no acepta lo que el fiscal ofrece declarándose culpable, lo mandan al jurado, donde lo destruyen, salvo que lo defienda un abogado muy prestigioso, al que pocos pueden pagar.
 
Nadie crea que el jurado hace más rápidos los juicios, por el contrario, es más complicado reunirlo y es más caro. Yo sé que hay una propaganda que va por el mundo, que quiere una justicia “express”, expeditiva, rápida, prêt-à-porter, sin papeles ni nada. Me parece una barbaridad, por mucho que la vendan en envase atractivo. En el fondo no es más que una suerte de linchamiento rápido de los pobres. Con signo diametralmente opuesto en lo político me suena al viejo “paredón, paredón”. No son chorizos lo que fabricamos, y sí así fuera, deben venir con buena carne y bien atados.

Enlace: Versión On Line

Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Diario Página/12
12 de Noviembre de 2006

6/11/06

Angélica Gorodischer (Argentina)

Cualquiera se aterraría

Escritora Angélica Gorodischer

Extractos:

Cualquiera se aterraría ante la idea de un jurado compuesto por gente común que ignora las leyes de tránsito, barrabravas condenados que van a la cancha con recursos de amparo, gremialistas millonarios que manejan patotas o empresarios exitosos en el arte de la coima o la evasión. Pero esas dudas serían parte de un debate mayor: cómo se percibe a sí misma la sociedad argentina.

Enlace: Versión On Line

Angélica Gorodischer
Escritora

Se suman voces al debate del proyecto de jurados populares
Por Andrés Abramowski

Diario La Capital
Rosario - Santa Fé
6 de noviembre de 2006

Dra. María Eugenia Caggiano (Argentina)

No hay cultura para discutir el juicio por jurado

Dra. María Eugenia Caggiano
 
Extractos:
 
En este país no hay cultura para discutir el juicio por jurado, habría que hacer una transición gradual, formar una cultura respecto de la responsabilidad de ser jurado. Y a la hora de implementarlo, tomar todos los recaudos para que no termine siendo otra cosa que maquillaje.
 
 
Dra. María Eugenia Caggiano
Abogada
Santa Fe
 
Diario La Capital
Rosario - Santa Fé
Se suman voces al debate del proyecto de jurados populares
Por Andrés Abramowski
6 de noviembre de 2006

Daniel Briguet (Argentina)

No sé si garantizaría una Justicia mejor

Periodista Daniel Briguet

Extractos:

Noto, desde el campo de la comunicación, la coexistencia de los juicios jurídicos con los mediáticos, que tienen otros tiempos. La implementación de los jurados no haría desaparecer la brecha entre ambos aparatos. No sé si garantizaría una Justicia mejor.

Enlace: Versión On Line

Daniel Briguet
Periodista y docente universitario

Se suman voces al debate del proyecto de jurados populares
Por Andrés Abramowski

Diario La Capital
Rosario - Santa Fé
6 de noviembre de 2006

Dr. Antonio Ramos (Argentina)

No hay que abandonar jamás los principios de inocencia y las libertades individuales

Dr. Antonio Ramos
Juez de Rosario, Santa Fe

Extractos:

Algo que no puede abandonarse en pro de ningún sistema que se emplee para juzgar es la presunción de inocencia, tantas veces violentada cuando los micrófonos pretenden sondear la opinión pública en apuradas entrevistas a vecinos.

No es lo mismo sentenciar sentado en el living de la casa que sostener esa opinión como una decisión personal y un voto de jurado. Porque si cada ciudadano fuera al banquillo se daría cuenta de cuánto y cómo se saliva para arriba cada vez que se vulneran estados como la presunción de inocencia. Y si bien una persona puede estar segura de que nunca cometerá un delito, nunca estará exenta de ser acusada.

Enlace: Versión On Line

Dr. Antonio Ramos
Juez de Rosario, Santa Fe

Se suman voces al debate del proyecto de jurados populares
Por Andrés Abramowski

Diario La Capital
Rosario - Santa Fe
6 de noviembre de 2006

25/10/06

Pesimista Necesario (Argentina)

¿Le parece que estamos preparados para juzgar a una persona?

Blog "Todo para el Carajo"

Extractos:

Para darles un aventón (si es que desconocen el tema), los juicios por jurados son exactamente lo que vemos en las películas yanquis. Un juicio, un acusado, el Abogado defensor, el Fiscal, Su Señoría y un Jurado. Éste último integrado por individuos corrientes del pueblo. Civiles. ¿Cuál es su función? Determinar la inocencia o culpabilidad del procesado (léase: el sujeto que está siendo juzgado), para que luego el juez se encargue de atribuírle la pena correspondiente tipificada según el delito.

Bien. Luego del breve acercamiento a la cuestión, paso a detallar los sujetos idóneos para ocupar los puestos del jurado de nuestra sociedad argentina.

Doña Rosa (68): Señora de su casa. Admiradora de Facundo Arana y Julio Iglesias. Sus tardes transcurren entre los conflictos de Nazarena con el cantante de "La ventanita del amor" y el mate con bizcochitos. El único momento intelectual rescatable lo vive a la hora de releer la revista "Gente" o "Caras", según para qué lado esté inclinada en cuestiones faranduleras. 

Roberto (46): De profesión, Taxista. Su vida se remite a las fábulas interminables de sus viajes. Su Dios, Maradona. La realidad que lo rodea está formada por opinólogos. Él es un opinólogo más.

Rodri alias "El sintetizador" (22): Se dedica a atacar señoras como Doña Rosa. Anda armado por las calles. Fuma "paco". Su léxico se encuentra excesivamente limitado, por esa misma razón su alias. No sabe dónde vive.

Mariela (25): Estudiante de abogacía. Aspecto desagradable. Voz irritante. No puede formular una frase sin que en ella se encuentre exageradamente repetida la muletilla "o sea". Recurre a la memoria en caso de estudio. En resumen, no usa la cabeza para nada.

Rosario (39): Aún sufre por la crisis de los 30. Por eso el botox, el colágeno, los pechos, la tintura, la dermopigmentación, la operación de tabique nasal, el atuendo de 47Street, el bronceado ficticio y la remodelación de labios (se entiende, ¿no?). Su colección de obras maestras: Jorge Bucay y Osho -contemporáneos-. Vive en Barrio Norte desde que nació, no conoce ni el sur de la capital federal (ni hablar del Bonaerense), ni su país. Adora Europa.

Cris: ¿Le parece que estamos preparados para juzgar a una persona?


Cristina vive en un tubo lleno de pedos de colores (como para que quede bien clara la idea)
Por Pesimista Necesario

Blog "Todo para el Carajo"
25 de octubre de 2006

24/9/06

Dr. Luis Barud (Argentina)

Jurados populares en la picota

Dr. Luis Barud
 
Extractos:
 
Un flechazo en el corazón de la renovación popular del Poder Judicial acaban de acertar sus propios jueces.  La incorporación de los jurados populares, obedeciendo a las exigencias de manifestaciones sociales contra la inseguridad, está herida de muerte más allá de su anunciado final.

Desde los reclamos públicos con que el ingeniero Juan Carlos Blumberg, luego del brutal asesinato de su hijo Alex a manos de un grupo de criminales secuestradores, el poder político nacional (y provincial) cedió en todos los reclamos con la condición –única y excluyente– de no ser desbordado en un problema con poca posibilidad de una respuesta urgente.

Está claro que la seguridad en el marco de una crisis estructural como la de Argentina no se soluciona de la noche a la mañana y a pesar de conocer a la perfección ese impedimento, se alineó como furgón de cola a las concentraciones civiles.

Las asiduas visitas, hoy casi desaparecidas, de Blumberg al gobierno cordobés (con las consabidas fotos en el despacho privado del gobernador José Manuel de la Sota), acunaron la idea de la instauración del juicio por jurados en el territorio provincial.

Épocas en las que el ingeniero pedía y el gobierno concedía.

El Tribunal Superior de Justicia, presentó con grandes pompas la nueva incorporación de ciudadanos en los estrados judiciales compartiendo la responsabilidad de administrar justicia junto a jueces técnicos, que merecidamente se ganaron la ponderación de formar parte de la administración judicial más prestigiada del país.

Una mixtura con problemas y sin beneficios.

Está claro ahora que la resolución sobre las impugnaciones a la constitucionalidad de los jurados resueltas por el alto cuerpo judicial, no ofrecerá demasiadas sorpresas confirmando lo que firmaron entre sonrisas y augurios de una nueva era en el pionero camino del derecho penal cordobés.

Mensaje inútil

Para ir por partes es necesario comenzar a desentrañar el mensaje que lograron llevar a ocho ciudadanos titulares y dos suplentes hasta el estrado judicial junto a las cámaras del crimen.

La irrupción de Blumberg en la escena nacional estuvo condimentada de fuertes (y justos) reclamos.

La solicitud de mayor seguridad al gobierno nacional y sus masivas concentraciones tenían una subyacente crítica a la Justicia, incluso confundiendo sus roles de reparadora en preventiva.

Nadie puede seriamente negar que los discursos con que se criticó (y critica) al Poder Judicial y Legislativo era su desinterés y permisividad con el delito, sobre todo con aquellos capaces de perforar el tejido social, como los secuestros y robos domiciliarios muchas veces seguidos de muerte.

Todo traducido en más penas y más condenas.

¿Esta desgraciada realidad existía por falta de esas respuestas?

Así fue pensado y por ello se machacó constantemente con la necesidad de aumentar las penas y acentuar las condenas, en los dos extremos donde justamente fue obviada la Justicia, que debió estar presente en el reclamo de la solución.

En ese contexto la sola presencia de los jurados populares en un juicio garantizaban la condena, de tal forma que condena y jurados pasaron a ser en el leguaje del reclamo sinónimos.

Los jurados populares debían irrumpir en sistema judicial cordobés, uno de los más vanguardistas de la Nación, para contrarrestar (aunque sin decirlo) la genuflexión que los reclamantes suponían de los jueces técnicos.

Nada más lejos de la realidad

Los jueces tienen como única y excluyente función la de administrar justicia, condenando o absolviendo si las pruebas (y no las necesidades sociales o políticas) lo deciden.

Los juicios siguen, afortunadamente, siendo una batalla puramente probatoria.

Ingreso estelar

En ese contexto y con un discurso acomodado a las circunstancias (llevar el pueblo a tribunales para comprometer al ciudadano común) los jurados populares aparecieron con toda la fanfarria de las grandes ocasiones en la escena judicial de la mano de una ley caracterizada por su pésima técnica legislativa.

Los jurados serían la garantía de una justicia severa y ejemplificadora, componiendo dos cualidades que justamente no le corresponden, pero estando a tono con las exigencias públicas y las encuestas que gobiernan el mundo de la política, más allá de la racionalidad.

Los pedidos de inconstitucionalidad contra los jurados, ya aceptados por una cámara del crimen, pusieron las razones de su existencia en negro sobre blanco.

La decisión de incorporarlos a delitos cometidos antes de su entrada en vigencia (1° de enero de 2005) pulverizó la garantía constitucional del juez natural, debidamente establecido en la Constitución Nacional, donde está claramente fijada que debe intervenir el juez designado con “anterioridad” al hecho del proceso muestran la concesión sin límites al pedido de una solución imposible.

La decisión de los jurados a declarar la culpabilidad o inocencia de los autores con su “íntima convicción” sin necesidad de fundamentarla lógicamente resulta imposible de controlarla por las partes del proceso, lesionando sin eufemismos el derecho de defensa y por lo tanto carece de un explicación posible en términos jurídicos.

Está claro que el reclamo puede más, tanto más que el sistema judicial cordobés ha trocado en los delitos sometidos al juicio por jurados el concepto de justicia por el de condena.

Blumberg tiene razón en sus reclamos y es muy bueno para la salud de una República desmovilizada y sometida al unicazo, que pida al gobierno una solución a la inseguridad sencillamente porque le corresponde.

Es mejor aún si continúa logrando participación popular en sus llamados públicos hasta que las autoridades pongan manos en el problema.

Pero es malo y preocupante que se traduzca todo en una solución mágica (y absolutamente inservible) de proponer solamente una escala penal más grave (aceptada mansamente por los legisladores nacionales) y la incorporación de jurados como una garantía de condena como la instancia final del grave padecimiento.

Pese a todo, nada cambió

Sencillamente porque ni bajaron los índices delictivos, ni bajó el nivel de brutalidad y violencia en los delitos, ni se perdió el pánico y la sensación de inseguridad que acostumbraron a los argentinos en los últimos tiempos cuando el sistema productivo en el mayor achicamiento de la historia fundó una pobreza estructural expulsando del circuito productivo a millones de compatriotas.

Es seguro que un problema estructural no se soluciona con parches meramente represivos.

Una prueba de ello es que pese a conseguir todos sus reclamos, (mayores penas y jurados) Blumberg continúa en la tarea de buscarle la pata a la sota, llamando a la gente a la Plaza y repitiendo sus discursos tal como comenzó en esta desgarradora historia.

Es hora de pensar en serio y entre esos pensamientos reflexivos debería reconsiderarse el injerto judicial, que transita con más pena que gloria por los tribunales cordobeses.

¿Escupir para arriba?

El Tribunal Superior de Justicia será el encargado de decidir sobre la constitucionalidad y validez de los jurados populares que instauró con tanto entusiasmo.

¿Puede pensarse que respaldarán el pedido de jueces, abogados y fiscales para tirar al cesto de los errores a los jurados populares?

La respuesta es obvia.

Los jueces, es bien sabido en el ámbito tribunalicio, no acostumbran a escupir para arriba, más aún si se tiene en cuenta que los juicios celebrados cuyas condenas se encuentran en ejecución recibirían una avalancha de pedidos de nulidad.
 

Diario Puntal.com
24 de septiembre de 2006

4/9/06

Dr. Jorge Horacio Gentile (Argentina)

La inconstitucionalidad de los juicios por jurado

Dr. Jorge Horacio Gentile

Extractos:

Entendemos que lo mejor que puede hacer la Legislatura es derogar la ley y evitar así los graves daños que está causando este sistema que hace más lentos los procesos, más caros, que no se sabe si fue implantado para hacer más severos o más benévolos a nuestros tribunales, y que permite que personas ignorantes de la Constitución y de los códigos penal y de procedimiento, que no conocen lo que dicen los expedientes en que se instruyó la causa, nos terminen absolviendo o condenado y aplicando severas penas.

Todo lo que en los últimos años se hizo para mejorar técnicamente a la Justicia, sometiendo a los candidatos a jueces a rigurosos concursos y pruebas psicológicas, se echó por tierra integrando tribunales con jurados que no representan a nadie, a pesar de llamárselos “populares” y que no están preparados psicológica ni intelectualmente para hacerlo.

Enlace: Versión On Line

Dr. Jorge Horacio Gentile
Profesor de Derecho Constitucional de las Universidades Nacional y Católica de Córdoba.

www.profesorgentile.com.ar
4 de septiembre de 2006

20/8/06

Dr. Enrique Zabala (Argentina)

Yo quiero que me juzgue alguien que conozca de leyes
 
Dr. Enrique Zabala, Abogado Penalista de Río Cuarto

Extracto:

Si a vos te tienen que operar del corazón, ¿a quién vas a elegir? ¿A un tipo honesto que no sabe nada de medicina? No, vas a buscar a un especialista idóneo. Con la Justicia pasa lo mismo, con la honestidad sola no alcanza, yo quiero que me juzgue alguien que conozca de leyes.

El caso de Zabala es curioso porque él fue el primer abogado de la ciudad que pidió un jurado con escabinos (cuando la presencia de ciudadanos comunes era optativa). “Sí, en aquel entonces yo había asimilado el preconcepto de que los jurados populares podían aportar matices a las deliberaciones, pero en la práctica no hacen grandes aportes”.

Enlace: Versión On Line

Dr. Enrique Zabala
Abogado penalista en Río Cuarto, Córdoba.
Puntal.com.ar (publicación On Line de Río Cuarto, Córdoba)
20 de Agosto de 2006

Dr. Oscar Boni (Argentina)

La participación ciudadana ya está garantizada

Dr. Oscar Boni

Extractos:

Lo que se busca es combatir la inseguridad, pero quien delinque no se va a frenar por saber que quienes lo van a juzgar sean 3 o 10 personas. Creo que la participación ciudadana ya está garantizada desde hace más de 70 años con la oralidad y la publicidad de los juicios. Ventajas no le veo y ¿riesgos? no hay ninguno, sólo que siempre se machaca con la lentitud de la Justicia, y con los juicios por jurados se va a hacer más lenta porque la conformación del tribunal lleva sus días.

Enlace: Versión On Line

Dr. Oscar Boni
Ex. Juez de Cámara Penal
Río Cuarto. Córdoba

Puntal.com.ar (publicación On Line de Río Cuarto, Córdoba)
20 de Agosto de 2006

25/4/06

Alejandro Zárate (Argentina)

Me parece que va a generar mayor injusticia
 
Extractos:
 
La senadora Cristina Fernández de Kirchner reflotó un proyecto de Blumberg implementando el juicio por jurados. Según Clarín “algunos legisladores kirchneristas ligaban la decisión de acelerar ese proyecto con la necesidad del Gobierno de disputarle a Blumberg la bandera de la seguridad, convencidos de que ese será uno de los temas prioritarios de la campaña presidencial”. La semana pasada, Lavagna incluyó este proyecto en su programa de gobierno.
 
Pregunta: ¿Nos haría más seguros el juicio por jurados? O, por lo menos: ¿tendríamos un sistema judicial mas justo?
 
Creo que no. La verdad, me da pánico la idea de que me juzguen mis vecinos. En primer lugar, los jurados (en EEUU, sistema jurídico en el que se basa el proyecto) no tienen que fundamentar sus sentencias. O sea: si doce tipos condenan a un tipo por ser morocho, por “ser un barrabrava” (léase: ir a la cancha a ver a Cambaceres el día que los muchachos de la Bonaerense tenían ganas de pegarle a alguien), por ser homosexual (no me extrañaría en casos de violación o abuso de menores) o alguna otra cualidad similar, nadie podría objetarlo.
 
Igualmente, jamás sabríamos eso: Las deliberaciones de los jurados son secretas, así que en esas discusiones podría decirse cualquier cosa sin que el pueblo lo sepa. Hoy, si se aprobara una buena Ley de Acceso a la Información Pública, eso no sería un problema.
 
Un juez se hace responsable por las sentencias que firma. Si un juez firma un mamarracho (como el de la chica atropellada en Misiones, en el que el juez dictaminó que había muerto por consecuencia de la ablación de organos) se expone a un juicio político. Lo que habría que mejorar, entonces, es el mecanismo de destitución de los jueces a través del Consejo de la Magistratura.
 
Otra objeción al juicio por jurados es que convierte a los abogados penalistas en actores (aún mas que ahora): ya no importará tanto que el abogado pueda convencer a un juez con argumentos jurídicos, sino convencer emocionalmente a doce tipos que jamás tocaron un manual de derecho penal.
 
Ahora, sospecho que a mis vecinos de clase media jamás les importará demasiado todo esto, y que meramente están interesados en una mayor sensación de seguridad con soluciones “de sentido común”. El mejor argumento que se me ocurre para convencerlos es que en caso de implementarse este mecanismo, la participación sería carga pública, de la cual no pueden excusarse. O sea: si los llamaran a formar parte de un jurado perderían varios días (o semanas) sin compensación para dedicarse al juicio en cuestión, estando expuestos a aprietes, amenazas, etcétera. Los quiero ver cuando les toque juzgar a un policía acusado de gatillo fácil, a un narcotraficante, a un dirigente político sindical, o a alguien con una red de apoyo similar.
 
La verdad, no le veo sentido a este mecanismo, acá y ahora. Por el contrario, me parece que se va a generar una mayor injusticia. Invito a todos a llenarle la casilla de mails a la senadora Kirchner: no creo que podamos cambiar mucho, pero a lo mejor la obsesión de este gobierno por las encuestas nos juega a favor.
 
 
Alejandro Zárate
Blog "LaResPública"
Artículo: Juicio por Jurados
25 de octubre de 2006